martes, 23 de noviembre de 2010

De amicitia



Me he encontrado con este manuscrito de hace ya muchos años. Pertenece a uno de mis diarios de juventud. Es parte de una reflexión, tras un instante en que vi cómo el rey, que por entonces sólo era mi amigo, perdió sus papeles y tocó fondo. Aquí os lo dejo. Desde ese entonces hemos sido los mejores amigos. Además es un documento cuasi-histórico, pues aparece por primera vez eso que tanto he repetido: Los caballeros tienen que mostrar sus heridas.
"(...) Los héroes son realmente héroes cuando son humanos, cuando pueden morir. Lo contrario no tiene ningún mérito. Por eso, estrictamente, la fortaleza sólo se prueba ante un peligro de muerte.

Después de todo lo que ha pasado, se me ha ocurrido una especie de lema para mi contienda: Los caballeros tienen que mostrar sus heridas, enorgullecerse de las cicatrices ganadas en la batalla. A mí, además, me enorgullecen las de mis amigos, que son la evidencia de su grandeza de alma en medio de su pequeñez. Y poco a poco me voy convenciendo de que las miserias unen mucho más que la marcha lineal y constante -buena- de la existencia.

Todos llevamos un foco de podredumbre dentro y no tener miedo a que se manifieste pertenece a eso que es compartir la vida con quien se ama. No hemos hablado de lo ocurrido, pero desde entonces todo ha cambiado. Nos entendemos mejor. Creo que podría aventurarme a decir que hace falta un instante de derrumbamiento o dolor, un momento de la más patente miseria para que una amistad se consuma. Las sombras exaltan mucho mejor las luces de un cuadro."

EL DUQUE DE CAMELOT.

2 comentarios:

  1. Estoy contigo, Marcela. Hay héroes, no super-héroes. Y los héroes dependen de todos los que tienen al lado... Un abrazo, Rafa.

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  2. pues no está nada mal..

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